al-Ándalus – Capítulo 1 – Madīnat al-Zahrā’
Corría el año 936. El Califato de Córdoba era gobernado por Abderramán III.
Dice la leyenda que el Califa hizo levantar una ciudad dedicada a su amada Azahara, enclave pensado también para amedrentar con su imponente lujo a los grandes enemigos de los Omeya, entre ellos los fatimíes de Ifriqiya -al norte de África- y los abasíes de Damasco.

Abd al-Rahman III, al-Nasir, que así se llamaba Abderramán III, se enamoró de ella en Granada, y había traído consigo a Azahara , la que pronto se convirtió en su preferida.

Para demostrarle el amor que sentía por ella, ordenó la construcción de una ciudad palatina. La llamó Madīnat al-Zahrā’ y que hoy conocemos como Medina Azahara (en honor a su nombre). Para ello contrató a los mejores artesanos, los mejores arquitectos, genios que poseían los materiales más preciados; maderas, mármoles, azulejos.
El Califa mandó construir hermosos jardines con flores y plantas traídas desde todos los rincones del mundo. Pobló esos jardines con hermosos pájaros y mandó plantar árboles de exóticos frutos.
Telas y muebles, comprados a los mercaderes más prestigiosos adornaban el palacio de su amada. Todo lo hizo el Califa por su amor.
Aunque temo contaros que esto realmente es una Leyenda que esconde el enclave cordobés. Los historiadores no situan a una mujer del Califa llamada Azahara. Podría ser su amante, pero no tenemos constancia escrita de ello.
Abderraman III tenía tres esposas; Fátima, hija de un tío abuelo de Abderramán. Maryan, esclava de origen cristiano y madre del sucesor al trono. Y por último, Mustad, su última favorita una vez fallecidas las dos primeras.
El próximo domingo 06 de septiembre, Andalucía Legendaria estará en las ruinas de Medina Azahara. Indagaremos en su historia y obtendremos material audiovisual para nuestra web.
Es aquí, en Medina Azahara, donde queremos poner punto de partida a una serie de reportajes por al-Ándalus, la Andalucía Arabé.
