La leyenda de las Tres Cruces de Ubrique: protección ancestral entre montañas
En el corazón de la Sierra de Cádiz se alza Ubrique, un pueblo conocido hoy por su tradición marroquinera y sus sierras imponentes. Pero más allá de su renombre artesanal, esta villa serrana abraza una leyenda ancestral que ha pasado de boca en boca entre generaciones: la leyenda de las Tres Cruces.
Una tormenta que estremeció al pueblo
Según cuenta la tradición popular, en la primera mitad del siglo XVIII, una furiosa tormenta azotó las sierras que rodean Ubrique, dejando a los habitantes temerosos de que las piedras, desprendidas por los rayos y truenos, cayeran sobre el caserío. La lluvia arreciaba sin descanso, y la incertidumbre se apoderaba de todos.

Ante la desesperación colectiva, los vecinos acudieron al Padre Buenaventura, un fraile capuchino muy querido por la comunidad. Con fe y voz serena, el fraile se arrodilló y oró con fervor pidiendo calma al cielo.
Tres cruces para proteger al pueblo
La leyenda dice que, tras aquella noche de tormenta, el Padre Buenaventura tomó una decisión que quedaría marcada en la memoria del pueblo. Subió a las alturas de las sierras y colocó tres cruces en otros tantos picos que dominan Ubrique: una en el Benalfí, otra en el Tajo y la tercera en la Viñuela. Después, las bendijo para proteger la villa de futuras tempestades y desastres.
Con el paso del tiempo, estas tres cruces se convirtieron en símbolo de salvaguarda y esperanza para los ubriqueños. Y la leyenda añade un augurio inquietante: el día en que las tres cruces caigan, el pueblo quedará sepultado bajo las rocas de las montañas que tanto temieron sus antepasados.
Solo queda una cruz en pie
Hoy en día, la que perdura es la Cruz del Tajo, la más imponente de las tres y visible desde varios puntos del municipio. Las otras, Benalfí y la Viñuela, han desaparecido con los años, aunque quedan vestigios de su presencia en la memoria y en los versos de una antigua letra flamenca que dice:
Ubrique tiene tres cruces
Encima de sus montañas,
Tres manantiales grandiosos
Que brotan de sus entrañas…
Este canto poético queda como eco de una época en la que la fe, la naturaleza y el misterio se entrelazaban en la vida cotidiana de los serranos.
Mito, fe y patrimonio cultural
Más allá de si la tormenta fue real o parte de la imaginación popular, la leyenda de las Tres Cruces ha perdurado como un símbolo de protección, fe y tradición en Ubrique. Refuerza la conexión de la comunidad con su entorno natural abrupto y la forma en que sus antepasados buscaban sentido y consuelo ante la fuerza de los elementos.
Hoy, subir hasta la Cruz del Tajo o contemplar los restos de las otras cruces es adentrarse en un paisaje que respira historia y misterio. Una invitación para quienes buscan entender cómo la leyenda y la realidad se funden en la cultura andaluza.
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