Historia resumida de la Virgen del Rocío

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La antigua Virgen de las Rocinas es una de las numerosas vírgenes «aparecidas» que hay en Andalucía. Estas imágenes reciben una advocación relacionada con un lugar geográfico que identifica el lugar y el icono con una entidad poblacional.

La identificación tanto con un lugar como con una advocación garantiza una permanencia del culto a la virgen desde tiempo inmemorial y éste está expresado en forma de leyenda de origen que justifica, de alguna manera, la presencia de la imagen en un determinado lugar.

Los habitantes de la población cercana debían saber con certeza que aquella imagen , que se consideraba «aparecida» o encontrada en un lugar concreto de la villa, había expresado, ella misma, de forma inequívoca, que quería permanecer allí para proteger y favorecer con milagros y hechos sobrenaturales los vecinos de la villa en cuestión.

El antiguo libro de reglas de la Hermandad Matriz de Almonte en 1758 y dice lo siguiente:

“Entrado el siglo de la Encarnación del Verbo Eterno un hombre que ó apacentaba ganado, ó había salido a cazar, hallándose en el término de la Villa de Almonte en el sitio que llaman de la Rocina… Penetró aunque á costa de no poco trabajo, y en medio de las espinas halló la Imagen de aquel Sagrado Lirio Intacto de las espinas del pecado, vió entre las zarzas el Simulacro de aquella Zarza Mystica ilesa en medio de los ardores del original delito, miró una Imagen de la Reina de los Ángeles de estatura natural colocada sobre el seco tronco de un árbol”

Esta es la leyenda del hallazgo de la Virgen del Rocío, según Almonte, por un cazador almonteño.

Canal de YouTube de Javi el Almonteño

Según la historia de la localidad onubense de Villamanrique de la Condesa, lo ocurrido fue lo siguiente:

En el siglo XV un cazador de Villamanrique, población en el borde de la Marisma del Guadalquivir, encuentra, atraído por los ladridos de los perros, una imagen en el hueco de un viejo árbol que al principio confunde con una muñeca; era un simulacro de la Virgen del Rocío escondida desde la época de los moros. Dio cuenta a Almonte, por ser el pueblo más cercano, pero también lo conocieron los de Villamanrique, de donde era natural el cazador, que manifestaron su deseo de llevársela. Sometieron ambos pueblos sus pretensiones al juicio de dos yuntas de bueyes que uncidos a una carreta no pudieron avanzar en direcciones opuestas. El hecho fue interpretado como el deseo de la Virgen de permanecer en el lugar mismo donde fue hallada y allí se le levantó una ermita.  

Desde 1919 hasta la coronación de la Virgen en 1957 el número de peregrinos se mantiene oscilando entre veinte y treinta mil, mientras que el número de hermandades alcanza la treintena. 

En 1925, la aldea de El Rocío cuenta ya con 70 viviendas, casi todas chozas, que se organizan en torno a una explanada contigua a la ermita, hoy denominada el Real de El Rocío. Su escasa población permanente mantiene una estructura económica de subsistencia, combinando la ganadería con la producción agrícola de los pobres campos inmediatos a las viviendas, la caza y otras actividades recolectoras.

La carretera entre Almonte y el Rocío y su continuación hasta Matalascañas, supone un punto de inflexión en la historia de la devoción Mariana, el crecimiento a partir de ahí será exponencial, de sesenta mil en 1956, se pasará a trescientos mil en 1974, cinco años después la cifra alcanza los setecientos mil y en 1980 se alcanza el millón.

Todo queda tal que así . En el siglo XV cuenta la leyenda que el montero Gregorio Medina de la población de Villamanrique de la Condesa, encontró en el hueco de un viejo acebuche la imagen de la Virgen del Rocío en el término de Almonte, en un lugar llamado de la Rocina.

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