Las lágrimas de Julio César en Sancti Petri
Julio César, el conquistador de las Galias, la figura más reconocida de la antigua Roma, llegó a Gades en el año 68 a. C. como ‘cuestor’ de Hispania Ulterior. Su historia la relata Suetonio en ‘La vida de los doce césares’ y muchos autores se han hecho eco de esta narración que demuestra la importancia de esta tierra hace dos milenios.
La escena la narra Suetonio en ‘La vida de los doce césares’. César visitó el templo de Melkart (templo de Hércules ya bajo el dominio romano), al que ubican en el Castillo de Sancti Petri, para visitar al oráculo. Allí se encontró ante la imponente estatua de Alejandro Magno, y no pudo reprimir las lágrimas. De tristeza, de frustración, de envidia… lloró amargamente. Julio se lamentó al ver cómo el macedonio ya había conquistado un imperio inmenso a los 30 años, mientras que él, mayor, no había hecho nada trascendental.
Además, soñó que violentaba a su madre. El oráculo interpretó esa ensoñación, asegurando que lo mismo que poseyó a su madre, conquistaría Roma. En el templo de Melkart se pudo ver la transformación de uno de los personajes más relevantes de la historia de la humanidad.
Sancti Petri (San Fernando) es en sí una isla de leyenda. Por aquí cerca se enclava el lugar donde Hércules, en el desarrollo de sus pruebas, mató a Gerión, el gigante de tres cuerpos, y de cuya sangre brotó un Drago. El templo también lo visitó el general cartaginés Anibal.
